Sunday, July 5, 2015

Si Me Quedo o Me Voy

En términos noticiosos Puerto Rico tuvo sus 15 minutos de fama y drama ante los medios internacionales con el anuncio del gobernador sobre la actual situación con la deuda del gobierno, un hecho que ya se conocía y se discutía como parte de las inevitables consecuencias de un cuestionable - y de paso fatal -  manejo del gobierno por los partidos en control de la política local. Is Puerto Rico the Greece of the Caribbean? decía un titular; Puerto Rico on a Downward Spiral, anunciaba otro; blogueros, comentaristas y hasta candidatos presidenciales por, igual coincidieron que la situación aquí está más difícil que conseguir tostones con mayo-ketchup en China.

Esto es como enterarse nueve meses después de ocurrir que el vecino de tu abuela que vive en la casa de atrás (y que siempre traía quenepas del palo que tiene en el patio) se murió. La reacción siempre es igual: "Ay bendito don Papo se murió. Él que siempre te dejaba quenepas", seguido por tu abuela: "Mijo si él se murió hace tiempo ya. Le dio un ataque de corazón en medio de una fiesta después del día de reyes". Los que estamos aquí sabemos por qué la Isla está en crisis, nos los hacen saber todos los días en todos lados de una manera u otra. Una compra de comida se vuelve cada día más cara y más liviana, el empleo se limita a crecer en la industria del servicio y en los CVS que crecen como Moriviví por los centros urbanos, los sueldos por empleos profesionales son inadecuados y cada día un grupo de puertorros que podría llenar dos o tres guaguas de la AMA se monta en un avión rumbo a Florida, Texas o Pennsylvania. Claro, a los extranjeros lo que les importa son las quenepas y lo que se enfocan es en el hecho de que esa dulce oferta ya no es así y posiblemente no volverá a ser así.

Pero mientras los políticos y sus respectivos partidos siguen intentando buscar maneras de resolver esta crisis - resolviéndola de la misma manera que un ciego extingue un fuego - nuestra gente también vive en crisis y también están buscando maneras para resolver sus desgracias y a mayor éxito que el gobierno. No cabe duda de que existen las soluciones para vivir en Puerto Rico, lo que está en duda son las condiciones de vida. Uno siempre escucha el cuento de fulanito que se fue a vivir allá fuera porque aquí no le pagaban lo que quería pero lo llamaron y le dieron un trabajo y ahora se gana 75 mil al año con plan médico y vive en plena abundancia en la tierra de McDonalds y Disney World. He aquí el destino de nuestros ingenieros, doctores y maestros criados y educados aquí, en la tierra del Mesón y La Feria 2000 (O La Feria The Park como sea que se llame). No se quedan, porque no les pagan, porque no hay trabajo, porque no es un ambiente agradable en el que trabajan. Imagínese, matarse estudiando y/o trabajando para que al final del día les digan que aquí el American Dream - como el capitulo 9 de quiebra federal - no aplica en Puerto Rico.

¿Pero cuantos más se irán? Entre los lugares con más puertorriqueños en Estados Unidos (según un estudio del Pew Research Center) está el Bronx en Nueva York con 298,921 boricuas. Para ponerlo en perspectiva el municipio de Bayamón, el segundo más poblado en toda la Isla, cuenta con 185,996 personas (según el censo del 2010). Siempre van a haber puertorriqueños en todos los rincones del mundo, pero muy pronto enfrentaremos otra realidad - habrán más puertorriqueños fuera de Puerto Rico que en la misma Isla. Un masivo abandonamiento de las bellezas naturales, culturales y tradicionales que pondrá en cuestión la autenticidad de nuestra identidad como puertorriqueños en el exterior... Un poco muy extremo de mi parte, pero hay que tener en cuenta la posibilidad de asimilación cultural, y la identidad que resulte de ese proceso.

Afortunadamente nosotros los puertorriqueños no somos ajenos a experimentar emigraciones a gran escala. Si se recuerdan de la Guagua Aérea verán que siempre han habido situaciones que han forzado a miles a decidir abandonar la Isla. La Carreta de René Marqués es la misma situación con la advertencia de que el mal te persigue a todos lados. Ambas historias parten de la premisa de que no se puede continuar viviendo en un país donde los problemas aparentan agravarse de tal modo que es imposible continuar. Entretanto, cuando en las décadas de los 30 y los 40 se ibán miles, aquí la vida continuó.

Nos ajustamos de una manera u otra para sobrevivir aquí. Sea trabajar más o usar nuestra imaginación en conjunto con la estrategia para ingeniarse una manera de hacerse chavos para pagar la compra. Nuestra paz y tranquilidad siempre se verá afectada de una manera u otra, pero se puede preservar y más aún se puede fomentar. En ese aspecto no les puedo dar una solución específica, pero les puedo asegurar que hay una infinidad de soluciones para quedarse aquí y decir "que bueno que vivo en Puerto Rico".

Aquí para escribirles
Eric De León Soto

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